Consejos

Cada vez que se aproxima los feriados, uno comienza a pensar a dónde puedo ir a descansar un poco, a olvidarme de la rutina diaria o simplemente a divertirme y pasarla bien con amigos o familiares.
Si vives en España, sabrás que una excelente opción es la conocida Costa Blanca española. Por si no sabes mucho de geografía, te cuento que está ubicada en la provincia de Alicante (sí, sí, la misma de los ricos turrones) son, nada más y nada menos, que 200 kilómetros y atraviesa ciudades como Altea y Benidorm. ¿Te preguntas por qué Costa Blanca? La respuesta es porque es el color que toma la arena cuando la ilumina.

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Otros puntos interesantes que puedes hallar en el sur de la Costa Blanca es la isla de Tabarca, el puerto pesquero de Santa Pola (muchos aprovechan los feriados para simplemente ir de pesca y esta opción les puede venir excelente), Elche…
Sin lugar a dudas, la Costa Blanca es una opción muy buena para pasar unos días de relax y descanso no por nada, es un destino muy buscado por muchos europeos (con esto quiero decir, no solo españoles) que buscan comprar su casa en la zona para vivir allí y disfrutar de un clima muy benévolo. Además, de poder tener día a día la gracia de vivir en un lugar con paisajes muy bonitos.
Con estos datos, está de más decir que en la zona está muy bien equipada en cuanto a servicios turísticos, hoteleros, restaurantes, etc. En fin, tiene todo lo que un turista puede precisar durante su viaje. Por otra parte, se adecúa a cualquier presupuesto porque tiene opciones para todos los gustos y exigencias.
Si estás planeando una escapada para las próximas semanas piensa en la Costa Blanca porque tiene mucho para ofrecer a este esta clase de turismo.

Hace tiempo que vienen pisando fuerte y este año promete ser el año. Los hoteles de diseño, ubicados en edificios emblemáticos, reformados con gusto y con suma atención a los pequeños detalles son el nuevo must de las vacaciones. Y ya no solo en las grandes capitales. Ciudades como Bilbao o Málaga ofrecen ya alojamientos diferentes, con experiencias únicas que aportan y complementan al propio destino. Entramos en una nueva era. Bienvenidos. Están en lugares privilegiados, ofrecen en su interior espacios llenos de encanto, cuentan con mobiliario exclusivo y detalles de diseño que crean ambientes especiales y dan la posibilidad de disfrutar de edificios históricos que hasta su llegada estaban en desuso. Son los hoteles de diseño, pequeños, coquetos y muy selectos. Una nueva fórmula que cautiva a todo tipo de viajeros. Elegir uno de estos hoteles es una garantía de distinción y muchos son los clientes que los buscan siempre como quien busca una playa específica o un museo, contemplándolos como un elemento clave más de todo su viaje. De hecho, muchas veces son todo el viaje pues hay huéspedes que lo único que desean es disfrutar de las instalaciones, servicios y atenciones que brindan estos hoteles, sin complicarse con rutas por el destino. Viajeros que solo quieren descansar, desconectar y relajarse en un lugar con carácter. Aunque hasta hace poco eran algo exclusivo de los destinos urbanos más importantes, de las grandes capitales europeas, ahora se pueden encontrar ya en ciudades medianas y en zonas de turismo de sol y playa como, por ejemplo, Palma de Mallorca o Tenerife. Poco a poco, la fórmula se extiende y son más las cadenas hoteleras que añaden al menos uno de estos hoteles con encanto a su portfolio: Iberostar, con su IBEROSTAR Las Letras en el centro de Madrid; Vincci Hotels, Catalonia, Melià, Barceló, NH… Y, entre todas ellas, una de las grandes pioneras en esta modalidad, Petit Palace by High Tech. Sentirse diferente Los hoteles Petit Palace nos servirán de ejemplo para ver claramente la evolución de esta tendencia hotelera en España. Ellos, más allá de Madrid y Barcelona -donde aglutinan la mayor parte de sus hoteles de diseño urbano- han apostado por abrir las rutas y llegar a lugares como Málaga, Bilbao, Sevilla, Valencia… En todos ellos han aplicado su código: hoteles con un diseño que abraza lo clásico y lo moderno sobre edificios clave dentro de las ciudades, completamente reformados pero manteniendo su encanto histórico, reconvertidos en espacios de descanso con servicios de última generación y atenciones realmente diferenciales para todos los huéspedes. Los distinguirás precisamente por ese diseño especial pero, sobre todo, por sus servicios: bicicletas de paseo gratuitas, conexión a Internet gratuita en todas las dependencias y con préstamo de aparatos tecnológicos sin coste extra (iPad, ordenadores en las habitaciones…). Son hoteles que admiten mascotas y que están especializados en diversos tipos de viajeros, para los cuales ofrecen habitaciones a medida. Altos ejecutivos, parejas, grupos de amigos, familias con niños pequeños… Vivir la experiencia Sobre esta estructura básica, cada hotel toma su propia personalidad, se mimetiza con su entorno y aporta múltiples oportunidades de ocio y vivencias que complementan la experiencia del huésped. Rutas especiales, actividades para familias como las Family Experience, para parejas y para amigos, venta de entradas con descuentos para los espectáculos y centros de cultura más interesantes del destino, reservas en campos de golf cercanos, en centros de belleza, spa y bienestar, acceso directo a una playa o a una zona de la ciudad emblemática… Exprimir todo el sabor La gastronomía en los hoteles de diseño se contempla como todo: como algo que debe entenderse como único y diferencial. La apuesta suele tender hacia la cocina de fusión y de autor, con elementos que unen tradición e innovación en platos que hablan de lo local pero con influencias del resto del mundo. La gastronomía que se ofrece en estos hoteles destaca también por ir acorde con el destino y con la tipología de viajero de cada hotel. Así, hay algunos que sí ofrecen restaurante con menús y propuestas especiales para reuniones de negocios o banquetes originales, y otros que ofrecen desayunos completos gratis con la reserva del alojamiento. Precios ajustados Sí, es cierto: un hotel de diseño ofrece más experiencia pero también son más caros. Sin embargo, los precios son más ajustados de lo que uno podría pensar a priori. Suelen ser todos hoteles 4 estrellas, un segmento que permite dar gran variedad de atenciones y servicios pero sin llegar a las tarifas de los hoteles 5 estrellas o de Gran Lujo. Son hoteles que sacan promociones muy interesantes, con gratuidades que en otra tipología de hoteles se hacen impensables y que son realmente importantes y necesarias a la hora de estar cómodo durante la estancia. Se puede consultar, a modo de ejemplo de todo lo que hay actualmente en este segmento hotelero, las ofertas de los hoteles Petit Palace donde se ve de un primer vistazo que el valor añadido que da el hotel compensa con mucho el precio que se expone. Además, las garantías de calidad son tan buenas como las de cualquier hotel de lujo.